LA CNT DE ZAMORA ANTE LAS ELECCIONES.

¡Antes sí que había elecciones de las buenas!. Antes, lo recordarás, los candidatos prometían que daba gusto: uno decía que iba a crear medio millón de puestos de trabajo, el otro que un millón; uno podía prometer y prometía que se acabarían los contratos temporales o que se cuidaría el medio ambiente hasta usar solo energía renovable; Pero el otro no se quedaba corto, no te creas, y aseguraba que se iba a acabar eso de que los ricos (perdón, los emprendedores)  sacaran la pasta del país en lugar de pagar impuestos o que la universidad iba a ser gratuita. Ya no es lo mismo. Ahora, como en la semana de la oferta, venden poco estos presidenciables. Nos venden vaguedades como patria, dignidad, estabilidad, sensatez, seguridad… Pura palabrería sin resultados tangibles.

Y antes…antes, había unos candidatos con carisma que, tal vez tenían cadáveres dejados por los servicios secretos en el armario o habían heredado cargo, sueldo e ideas del más directo franquismo, pero…¡Menudo carisma!, los llevabas a cualquier sitio y daba gusto verlos. Ahora no. Ahora son todos del montón, da vergüenza sacarlos por la tele y por eso se rodean de astronautas, toreros, militares o ex deportistas, a ver si lucen más.

Y claro, antes se sabía a qué atenerse. O ganaba ‘este’, o ganaba ‘aquel’… Luego se vería si era ‘este’ o ‘aquel’ con ‘aquellos’, pero la cosa estaba clara. Ahora… ¡vete tú a saber! Hay varios ‘este’ y varios ‘aquel’, incluso uno que no se sabe si es ‘este’ o ‘aquel’ porque está dispuesto a ir con el primero que pase. Un caos.

Aunque, pensándolo un poco, igual tampoco ha cambiado tanto el asunto. Ayer, como hoy, los políticos salían  hasta en la sopa hablando de sus problemas, que pocas veces eran los nuestros. Prometían, sí, pero no cumplían nada, claro. Cuando llegaban al poder, o seguían su plan, que era gobernar para sus amigos, o se daban cuenta de que gobernar, lo que es gobernar, no solo lo hace el Estado, sino el Dinero, y que juntitos de la mano marchan alegres sin escuchar a nadie más. ¡Ah!, también, ayer como hoy, cada cual levantaba el trapo del miedo: “nosotros o el Mal”. Claro que ellos también eran el Mal. Y, por supuesto, al final, todos se parecían más de lo que decían en campaña electoral.

Así que, hoy y mañana, igual que ayer, es necesario cuestionarse por qué nos piden que acudamos a darles el papelito cuando nada tienen que ver con nosotrxs, aunque lo disimulen. Es un sistema absurdo en el que nadie puede decidir sobre las condiciones en que se desarrolla su vida, sino que lo hacen unos profesionales del cuento. También sería bueno cuestionarse por qué los que tienen el dinero y los recursos nunca pierden las elecciones y nunca las van a perder. Es su juego y por eso acuden entusiasmados a la llamada de la urna. No es el nuestro y por eso, mientras nos vamos organizando para acabar con este estado de cosas, no vamos a picar en ese juego. No vamos a ir.

NO DELEGUES. ORGANÍZATE Y LUCHA. ABSTENCIÓN ACTIVA.

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